martes, 6 de octubre de 2009

Aquellos maravillosos años....

Querida peke del alma...


Se que recurro muchas veces a mi infancia en las entradas del blog.


Quizás porque he sido muy feliz. Quizás porque en mi infancia hubo lo que debiera haber en cada infancia de cada niño del mundo: risas, alegrías, juegos, sueños, imaginación...pero sobre todo...mucho AMOR, así con mayúsculas...


Hoy precisamente, he tenido reunión con las madres de mis alumnos, y un a de ellas me comentaba "lo tiene todo, TODO, y no hay forma de que esté contento en casa, siempre, siemre, quiere más..."


Lo curioso del caso, es que es un niño que en clase es generoso, divertido, obediente, y que se conforma con lo que le toque jugar (rotamos cada día...). Sin embargo, parece que hablábamos de niños diferentes.


Al final, yo saco mi conclusión. Es una madre encantadora, pero que no tiene tiempo para él. Y ha recurrido al "cariño material", o sea, cuanto más le doy, más le quiero...


Y los niños no funcionan así. Hablaba hoy con ellas de lo imortante que es que cuando llegan a casa emocionados con un papelito que apenas tiene dos rayitas, que es su trabajito...lo que necesitan que sus padres les alaben lo que han hecho, que le feliciten y le animen a seguir adelante...y no que a la primera de cambio, sin ningún miramiento, el niño vea encima de la basura lo que él consiera importante...


Hemos hablado de implicarse, de sentarse con ellos "¡¡ si no me cuenta nada!!", es que un niño necesita su tiempo...no puedes pretender que de camino a casa, como un robot te diga "he leido, he sumado, he jugado, he cantado, etc..." porque llegan a mecanizar la historia y esta historia, deja de tener contenido...


Ellos necesitan que les escuchen, necesitan sentir que lo que cuentan es interesante ("¡ahora no, luego me lo cuentas!")...porque si no, dejarán de hacerlo y ellas perderán las anécdotas, las historias y los logros de la etapa más bonita del mundo.


Así que hoy, de camino a Córdoba, veníamos recordando en el coche, cuando éramos pequeñas, como hacía las tareas sentada junto a mi madre, o a mi hermana mayor, como les hablaba de mis amigos, de mis juegos, de mis sueños...y allí siempre estaba ella.


También recuerdo a mi padre paseándome por la Mezquita los domingos, hablándome con pasión de la judería, de la historia de Córdoba, aunque yo sólo levantaba un palmo del suelo...lo hacía con historietas, con leyendas, con cuentos...y embobadita, admiraba a mi padre un poquito más cada segundo...


Mis padres siempre han estado ahí. Siempre me han escuchado. Nunca me han dicho el famoso "ahora no", porque para ellos, mi hermana y yo hemos sido siempre lo más importante.


Hoy le he dicho a esa madre, que deje de comprarle cosas y le regale su cariño, su compañía y su tiempo. Se que su amor ya lo tiene, ahora sólo necesita lo que ella llama "sacrificio" que a mí me parece que es un tiempo maravilloso y excepcional...porque lo que ahora se pierda, no volverá a recuperarlo jamás.


Acompaño esta entrada con la última foto que he puesto en mi casa. En el salón. Recuerdo imborrable de esos días felices de mi infancia...


Tendría yo unos 3 años y medio...celebrábamos el 13º cumple de mi hermana...que está sentada a mi lado (y que odia estas fotos de etapa adolescente, pero yo se que le hizo mucha ilusión verla enmarcada...), era comienzos del verano, y yo adoraba esa época de tardes largas, de juegos y de la ilusión de la llegada de las vacaciones.


Sonrio feliz, contenta...y veo en mis ojos, el reflejo de ese amor, de esa paciencia y de ese tiempo que mis padres no perdieron, sino que ganaron a nuestro lado.


Gracias papá, gracias mamá, por hacer que mis días de niñez hoy no sólo sean un recuerdo, sino un ejemplo para el futuro. Y gracias a mi hermana, porque también estuvo siempre, siempre ahí...y aún sigue pendiente de mí...y de tí...


Os quiero...y a tí peke del alma...deseando estoy de escucharte y pasar mis horas contigo...

12 comentarios:

Ana y Manuel dijo...

Gracias Sharí, como siempre nos emocionas y nos enseñas tantas cosas, es un placer leer tus cosas, aquí alguna ha derramado una lagrimita leyendote....
Bicos..

mar dijo...

Ojalá todos pensaran como tú.
Gracias, Shari

Rafa, María, David e Inés Yijia dijo...

Mi cordobesa querida..., eres nuestra profe..., qué de cosas aprendemos contigo !! Eres capaz de ver un poco más allá, eres capaz de analizar cada momento, cada gesto, cada mirada, y de ahí, tratas de sacar lo mejor, lo más positivo, y ahí es donde todos nosotros vemos el corazón tan grande que tienes.
Si tú le das las gracias a tus padres, nosotros te la damos a ti por todo lo que nos enseñas, por cada momento que nos haces reflexionar.Hoy mismo he cometido ese error de no dedicarle 2 minutos a nuestro David, en algo que él consideraba importante.Mañana trataré de recuperar ese momento.
Gracias Shari.
Te queremos un montón, de todo corazón.

Carmen dijo...

Hola cariño, de verdad que no hay nada mas bonito, yo no tengo hijos, quizas tardaré mucho en tenerlos, pero ahora disfruto muchisimo de mi prima, ella me quiere como una hermana, ahora viene un pequeñajo encamino, otro primo que nacera poco antes de navidad, que me hará muy feliz tambien, pero es que mi niña....
si vieras lo mal que lo pasa la pobre que lleva una semana en la guarderia...
la verdad parece que va algo mejor pero la entrada...es horrorosa.
Ella sale muy contenta contando todo como una cotorra, y la ves con dos años, con esa media lengua que tiene, y te hace una gracia cuando te cuenta que ha dibujado un sol con las manos llenas de pintura pero que no sabe porque no se le han quedado las manos manchasdas, jajaja.
Y respecto a la historia de Córdoba mi niña cuando ve la mezquita de lejos me pregunta, tata traes el carnet?vamos a la mezquita? le encanta, va estar igual de orgullosa de su ciudad que su prima.
Mil besos de chocolate y gracias por tu comentario.

Yàn dijo...

Shari...¡qué razón tienes!
cuantas veces he pensado esto mismo que escribes hoy aqui...
Yo también tuve una hermana, que por desgracia hoy está muy lejos de mi. Y mis padres, que tampoco están y nos dieron tantisimo amor y atención...
También yo les doy las gracias cada dia y cada noche por dejarme unos recuerdos imborrables. Solo espero estar a la altura para poder pasar el testigo cuando por fin me toque...
Un beso enorme

Azul... dijo...

Shari de mi corazón, ¡qué linda eres! Bueno, eso yo ya lo sabía, aún antes de aquel café que me lo corroboró ;)

Esa Carita de Luna va a tener a la mejor madre del mundo mundial ¡es una suertudota! Y yo me apunto para llevarla contigo al parque, a pasear por la judería, a ver los patos en la ribera ¡a la Ciudad de los Niños! que es una pasada y se la pasa una tan bien como los peques :)

Te mando un abrazo enormísimo y un quillón de besos

Anónimo dijo...

GRACIAS SHARI!!


Manuela

asun dijo...

Shari,que maravilla las lecciones de vida que nos enseñas.Tu que tienes la suerte de trabajar con niños,la cantidad de cosas que se aprende de ellos,verdad?.Por cierto tu sigue poniendo fotos de "las de antes" que me encantan.Soy de las que de vez en cuando,miro en un cajón que tiene mi madre un montón de fotos viejas,y ya te digo q no pasa mucho tiempo sin que las mire, y las vuelva a mirar.Besos

lolithania dijo...

Ayyy, Shari!!!, como me gustan esas fotos de familia en blanco y negro, donde siempre la familia estaba junta. Nosotros somos 6 hermanos y yo soy la mayor y para mí, mirar hacia atrás donde mi madre parecía un mama pata con todos agarrados a su falda y donde compartíamos todo, desde las canicas hasta los cromos, ha sido una de las etapas más felices de mi vida. Y por eso intento darle, intentamos darle, a nuestras hijas la misma vida, donde su madre es la mama pata y ellas pueden agarrarse a mi falda y estar al lado de ellas, toooodo el tiempo que les sea necesario.

Muchisimos besos
loli

laura dijo...

Pues si , el lenguaje del corazón se entiende a través de emociones, sentimientos, recuerdos, confesiones y juegos y no con nada materiaal. Ese es el problema de algunos de nuestros niños, el cambiar lo emocional por lo material.
que bien que nos lo recuerdes!!!
besitos
laura

Lola dijo...

No dejes nunca de acordarte de tu infacia, porque es el secreto para entender a los niños; y no pierdas nunca la niña que fuiste, porque esa es la exencia del ser humano, el niño que fue un día.
Los niños son lo más puro y lo más noble, luego la vida te va modelando unas veces para bien, otras para mal.
Yo siento que la infancia de mi niña es un tesoro, lo disfruto minuto a minuto, como un ávaro porque dura muy poco. Creo que lo que estoy viviendo ahora mismo es la parte más bonita de mi vida. Ahora que todavía es pequeñita sólo quiere estar con nosotros, que le hablemos, que juguemos con ella... somos todo su mundo y debemos aprovecharlo al máximo porque luego se hacen mayores, y se vuelven más independientes. En la adolescencia pasamos a un segundo plano, les importan más sus amigos. Lo que sembremos en su infancia es lo que recogeremos en la adolescencia.
Muchos besos,
Lola

CEIP LA BALAGUERA dijo...

Es importantísimo, y nosostras lo sabemos, recordar, y dejar el legado de nuestra infancia... porqué a través de ella la viviremos con nuestros hijos.
Que bonito escribes.
Hoy, tenemos unos conocidos que viajan a por su hija a china, y cada vez que los nombro me acuerdo de tí...
Que se estíre fuerte tu hilo rojo.
Un beso.
Carmi